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A agonia de um filósofo

 Agonizar nada mais é que sentir em si mesmo, no seu corpo e na sua mente, as dores de algo inevitável que na maioria das vezes não fora desejado. Costumamos lembrar dos agonizantes nos hospitais que diante da doença que lacera seus órgãos sente as "dores da agonia", um prefácio do suspiro final. Não é diferente pensar da mais famosa das agonias já conhecida pelos homens, a agonia de Jesus Cristo no Horto das Oliveiras, também uma antessala do consumatum est numa cruz entre dois ladrões. Uma agonia não necessariamente encerra-se com a morte, com o suspiro final desta existência terrena. Sofremos de agonias que podem dilacerar nossa mente e nosso espírito diante de muitas outras situações que se apresentam em nossas vidas. E aqui gostaria de trazer à mente uma agonia tão antiga, tanto quanto a do próprio Jesus Cristo, que alguns seres humanos sofrem silenciosamente, mas experimentam uma dor horrível, não no corpo físico, nos órgãos, mas na mente, na consciência. A agonia de um

A falsidade é a marca do diabo

> Para escutar em um comentário desta notícia em português, CLIQUE AQUI: Angelus de 26/08/2012

> Español: VATICANO, 26 Ago. 12 / 10:05 am (ACI/EWTN Noticias).

En sus palabras previas al rezo del Ángelus, junto a los fieles reunidos en su residencia de Castel Gandolfo, el Papa Benedicto XVI recordó la traición de Judas, que permaneció no por amor sino por venganza, y cuya culpa más grave “fue la falsedad, que es la marca del diablo”.Bento XVI - Discurso do Angelus

El Santo Padre señaló que “Judas habría podido irse, como hicieron muchos discípulos; es más, habría debido irse, si hubiese sido honesto. En cambio permanece con Jesús. Permanece no por fe, no por amor, sino con el propósito secreto de vengarse del Maestro. ¿Por qué? Porque Judas se sentía traicionado por Jesús, y decide a su vez traicionarlo”.
“Judas era un zelota, y quería un Mesías vencedor, que guiase una revuelta contra los Romanos. Pero Jesús había desilusionado estas expectativas. El problema es que Judas no se fue, y su culpa más grave fue la falsedad, que es la marca del diablo”.

El Papa indicó que por eso Jesús dijo a los doce apóstoles que “¡uno de ustedes es un diablo!”.
Benedicto XVI señaló que en el Evangelio de hoy indica que muchos seguidores de Jesús se alejaron de Él y dejaron de acompañarlo “porque no creyeron en las palabras de Jesús que decía: Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente”.

“Para ellos esta revelación permanecía incomprensible, porque la entendían solo en sentido material, mientras en aquellas palabras estaba preanunciado el misterio pascual de Jesús, en el que Él se ha donado a si mismo para la salvación del mundo”.

El Santo Padre recordó que Jesús luego se dirige a los apóstoles y les pregunta si ellos también quieren irse y, “como en otros casos, es Pedro quien responde en nombre de los Doce: ‘Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios’”.

Al concluir, el Santo Padre pidió a la Virgen María que “nos ayude a creer en Jesús, como San Pedro, y a ser siempre sinceros con Él y con todos”.

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